Anoche volví a verte,
Besé tus labios
mordí tu cuello, te miré a los ojos
y te recorrí con mis manos.
Volví a respirar tu aliento
y sonreír con tu rosto a milímetros de distancia.
Me llenaste
me sedujiste.
De nuevo, toda la noche
cómo antes
cómo siempre.
Soñamos juntos.
Me hiciste tuya
te hice mío.
Anoche volví a verte
y por fin nos pertenecimos.
martes, 26 de febrero de 2013
lunes, 1 de octubre de 2012
Lovesong
El reproductor la tocaba por 5ta
vez consecutiva mientras ella miraba la última foto que le quedaba de
él, una imagen mal enfocada y oscura, pero ella la veía tan nítida cómo
la noche en que la tomó: acababan de hacer el amor y él se había quedado
dormido apenas su cabeza tocó la almohada, ella nunca podía dormir en
los hoteles, extrañaba su cama con sus sábanas de colores y sus tres
almohadas que se acomodaban perfectamente a su cuerpo, esa noche ella se
quedó desnuda contemplando el techo mientras ponía atención al ruido de
la calle, el sonido del pasar de los autos siempre la transportaba a su
niñez, a las mañanas frías que pasaba en la casa de su abuela que vivía
en la Capital, aquella madrugada no fue la excepción y mientras miraba
la textura del techo y el feo color mostaza que cubría las paredes, sus
oídos se llenaban del ruido de los coches que pasaban de vez en cuando
haciendo arder las calles mojadas de lluvia, a través de la gran
ventana que había encima de la cabecera. Fue con la luz que se
entrometía en su cama por esa ventana con la que lo miró dormir, parecía
cansado de mucho tiempo pero ella le sintió con tanta paz que decidió
acurrucarse a su lado para contagiarse de su estado, fue en ese instante
en que se dio cuenta que no tenía una foto de él y consciente de la
vergüenza de pedirle una y que él podría negarse, alcanzó a tientas el
celular y lo enfocó en su dirección sin fijarse mucho para no hacer
alboroto y despertarlo; de todas formas, pensó, esa imagen de él
durmiendo nunca se le iba a olvidar.
Resultó
que él no tenía problemas con las fotos, sin embargo las otras habían
perecido en los días posteriores a su última llamada. Ella tan apegada a
las cosas y los recuerdos estaba consciente de que solamente eliminando
todo rastro de su persona e idilio podría "olvidarlo" y seguir con su
vida. Ella, que ya había aprendido a mentirse a sí misma, había
conservado en el fondo de una carpeta ésta foto pensando en mantener por
lo menos un buen recuerdo de sus relaciones. Con el tiempo, la
concurrencia a aquella carpeta fue disminuyendo, pronto se había quedado
en el fondo de su mente que ahora se ocupada de otras fotos y otras
noches.
Hasta
ese desdichado día de otoño que comenzó con una melodía que le despertó
en las primeras horas de la mañana, justo cuando comenzaba a salir el
Sol. Era una canción viejísima que una mujer cantaba con mucho
desconsuelo, la canción la había escuchado desde pequeña, pero no había
reparado en las palabras de la mujer hasta ese amanecer. Incorporándose
se acercó a la ventana para poder oír con más claridad mientras todo su
cuerpo comenzó a tiritar sin saber si era por el frío o por todo lo que
la canción le había devuelto. Fue sino hasta la noche, después de
escuchar la misma canción en su mente todo el día, que sacó la carpeta
del fondo del armario y de ella, la foto con el hombre que creía que
había olvidado, al reverso en una esquina apenas alcanzó a ver la fecha
que había escrito hacía unos años con tinta roja, ahora difuminada por
las lágrimas que tantas veces le habían caído; y a un lado de la fecha,
grande e indeleble, su nombre de color azul...
Benvenuto
Mi nombre es Pixie y tengo veintitantos años, hace mucho tiempo dejé de escribir poemas e historias porque , bueno, no sé muy bien por qué, lo que sé es que ahora que la tinta me ha llamado de nuevo he decidido darle el ancho en este espacio.
Aquí sólo leerás cuentos cortos. Algunas historias tendrán que ver conmigo más de lo que quisiera, pero al final sólo son eso, historias.
Bienvenid*.
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